Siguiendo la ruta por la provincia de Yunnan, la siguiente
parada después de Shangri-la, era Feilai Si, aun mas al norte, siendo uno de
los últimos pueblos antes de llegar al Tibet.
Ya en Shangri-la se empieza a ver un cambio en los rasgos de
las personas, la piel más morena, los ojos mas rasgados y una personalidad más
reservada. Letreros en tibetano e incluso ya se pueden degustar los primeros
platos de la amplia cocina tibetana.
Llegue a Feilai Si, un pueblo con nada de encanto, donde una
carretera principal separa las montañas del pueblo. Diez casas, dos
supermercados y cuatro hostales es todo lo que tiene este lugar, en el que el
viajero llega solamente para hacer un duro trekking por la cordillera cercana,
llegando a estar a 4.000m de altura
La temperatura descendió fuertemente, estando a unos -3
grados, con nevadas, e impidiendo ver nada mas allá de 10 metros debido a la
neblina.
Quizás, debido a este mal tiempo y el cambio brusco de
temperatura que llevaba sufriendo durante días, cogí un catarro que me impedía
respirar con normalidad, así que decidí no forzar y quedarme en el hostal
recuperándome durante cuatro días.
Pase esos días pegado a una estufa, viendo nevar por la
ventana y jugando a cartas con estudiantes chinos que se hospedaban allí.
Cada día conocía a gente diferente que iba y venía de la
montaña, compartí muchos momentos con todos los viajeros mientras esperábamos a
que el tiempo mejorase para poder salir a dar una vuelta fuera del hostal.
En cuanto me recupere, me dispuse a seguir mi camino. Tenía
ganas de cambiar de provincia y de estar en una gran ciudad, así que escogí
Chengdu, en la provincia de Sichuan, como mi siguiente lugar a visitar del
país.
Sabía que no iba a ser nada fácil llegar hasta ahí, pero
nunca imagine que tardase cuatro días en llegar, teniendo que pasar por pueblos
perdidos, cogiendo buses, trenes de largo recorrido…
Un viaje duro, sobretodo en uno de los trenes que cogí, ya
que fueron diez horas de pie o en el suelo, soportando a los chinos menos
limpios del lugar, tirando todo de basura en el medio, mientras ves a la gente
durmiendo en el suelo o apoyándose en una esquina.
Como esto es China y hay que vivirla al máximo, al ver ese
panorama, al principio impresiona un poco, pero luego te haces a la situación y
de repente, te ves con tus dos mochilas, tirado en un rincón del vagón viendo
pasar las horas más largas de tu vida.
Una vez en Chengdu, vi que había valido la pena esa paliza
de viaje. Una gran ciudad de 4 millones de habitantes con rascacielos, zonas
verdes, avenidas con tiendas de marcas de lujo y parques en los que es
imposible aburrirse, ya que se puede encontrar cientos de personas alrededor de
ellos, bailando, cantando o tocando algún instrumento.
Realmente, los chinos, si quieren no se aburren, ya que
tienen entretenimiento en cualquier parque de todas las ciudades del país.
Chengdu es famosa por su Centro de Investigación del oso
panda. Un gran parque a las afueras de la ciudad donde se puede ver decenas de
osos vagando por él.
Nunca había visto uno antes, así que pude disfrutar como un
niño observándolo y aprendiendo mas sobre ellos, mientras se pasea por ese
lugar rodeado de bambú.
Cinco cosas que hay que saber sobre los osos panda.
1. El oso panda
fue descubierto por el mundo occidental en 1869.
2. Hay menos de
1000 pandas salvajes.
3. El 99% de la dieta es el bambú, y muy ocasionalmente
comen pequeños roedores.
4. A lo largo de
los siglos, el oso panda ha desarrollado un dedo pulgar para quitar las hojas
del bambú de las ramas.
5. Come 16 horas
al día y puede masticar hasta 40 kg de bambú.
Ya por la noche, quise asistir a una ópera china. Una gran
actuación en la que pude ver bailes e instrumentos típicos de la región de
Sichuan, acompañado del famoso cambio de caras y ropa de los artistas.
Algo que no deja de sorprender, cuando les ves bailando al son de la música, mientras van cambiando sus mascaras y ropa a una velocidad increíble, siendo imposible ver como lo hacen.
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