30 de mayo de 2014

El Golpe de Estado en Tailandia


El pasado 22 de mayo, se proclamó en Tailandia un Golpe de Estado, instaurándose un toque de queda desde las 10 de la noche hasta las 5 de la mañana.

Cuando escuchamos hablar de Golpe de Estado, pensamos en una dictadura, en disparos, en militares y tanques por las calles....en general, pensamos en una situación peligrosa en la que nuestras vidas pueden correr peligro.

Tailandia ha sufrido 18 golpes durante toda su historia "democrática", y la gente ya se va tomando menos en serio cada vez que se proclama uno nuevo.

Los comercios, centros comerciales y restaurantes se ven obligados a cerrar antes de su hora, vemos algunos militares por las calles y en estaciones del skytrain, pero en ningún momento te sientes inseguro.
Después de 8 días, seguimos viviendo nuestras vidas con total normalidad. Trabajamos, nos reunimos con los amigos, hablamos libremente del tema con tailandeses... y todo el mundo coincide en lo mismo, se vive más tranquilo con los militares por las calles que sin ellos, ya que hemos dejado de ver manifestaciones violentas en algunas zonas de la ciudad.


El principal problema que este país está sufriendo por culpa de todo esto, es el turismo. Centenares de turistas están cancelando diariamente sus vacaciones, ya que los medios de comunicación se empeñan en no recomendar viajar a Tailandia.

A fecha de hoy, el toque de queda ya se ha acortado a solamente 4 horas, desde las 12 de la noche a las 4 de la mañana, debemos estar en nuestras casas por precaución.
Se irá acortando más y más hasta que finalmente todo vuelva a la absoluta nomalidad.


Esto es un Golpe de Estado diferente a algunos vividos en otros países, no tiene nada que ver, vaya.


27 de febrero de 2014

Mi vida en Bangkok (II)


"¡Qué bien se está cuando se está bien!"  Me encanta esta frase, y realmente define perfectamente mi vida en Bangkok.

Después de 7 meses viviendo en la capital tailandesa, me siento totalmente integrado, feliz, apasionado con lo que hago, y sobretodo y lo más importante, con ganas de seguir para adelante, creando proyectos, trabajando y VIVIENDO!

Hace ya tiempo que mi día a día dejó de ser monótono, atrás quedaron esos fatídicos lunes, en los que costaba arrancar la semana después de un fin de semana normal como otro cualquiera, sin demasiadas actividades...vamos, que muchas veces me preguntaba: ¿o sea que he estado esperando 5 días de la semana para esto?

Ahora todos los días me levanto pensando qué será lo que más me sorprenda hoy, a quién conoceré, qué haré, qué comeré...una sensación parecida a cuando estaba viajando, pero ahora, aposentado en un lugar.

Vivo en Wongwian Yai (rotonda grande en tailandés), un barrio tranquilo, muy tailandés y sin demasiado extranjero viviendo.
Un barrio en el que al salir a la calle me empiezo a saludar con guardias de seguridad, vendedoras del mercado, propietarios de restaurantes, peluqueras o simplemente, con gente que viene y va por la calle.

Rotonda de Wongwian Yai

Mi casa es un hotel, tengo las comodidades que se pueden tener cuando vamos de vacaciones a algún lugar, pero con la diferencia de que mis maletas están deshechas y con la ropa bien colocada en su sitio.

Mi oficina, aunque podría ser mi habitación con unas magníficas vistas de algunos de los rascacielos de la ciudad, muchas de las veces prefiero la piscina como lugar de trabajo.

¿Y qué es lo que hago? Soy profesor freelance de español, teniendo varios alumnos alrededor de la ciudad, moviéndome de clase en clase con el skytrain, metro o taxi.
Aquí, como todo el mundo, hay que ganarse el pan. No recuerdo haber dicho que no a ninguna colaboración que me han pedido, así que me considero un multiusos. Profesor, venta de billetes de tren, guía turístico por la ciudad...


Bangkok te llena de energía, desde por la mañana hasta... la mañana siguiente. Sí, porque Bangkok es una ciudad que nunca duerme, con sus puestos de comida callejera, mercados nocturnos, gente a todas horas y en todas partes...
Siempre tienes alguna idea para hacer, y cuando no la tienes, alguien vendrá a ofrecertela. Restaurantes, paseos en barco por el Río Chao Phraya, visitas a templos, espectáculos de lady boys en el teatro...y sobretodo, la noche!
La noche, no como la que conoce la mayoría del turista que viene a Tailandia por un mes, y que viene buscando lo que viene buscando, sinó otro tipo de noche. En una discoteca, de esas que ya quisieran muchas ciudades europeas tener. Con sus decoraciones, sus sofases, sus camareros simpáticos y toda su gente bailando alrededor de su propia mesa con su botella que han comprado por un precio para nada disparatado.



Otra de las cosas que me hacen muy feliz es que cuando me fui de España hace ya año y dos meses, pensé: - Voy a viajar, y salga como salga, aprenderé inglés.
Jamás me hubiese planteado aprender otro idioma que no fuese el inglés, más que nada porque suficiente trabajo me costaba. Pero una vez aquí, me dije a mi mismo que debía aprender tailandés, y así ha sido. Estoy en ello, y ya aprendiendo a escribir y a leer.
Así que he aprendido un idioma viajando y el otro viviendo y trabajando.


Todo lo que tengo aquí, no hubiese sido posible ni tampoco hubiese sido lo mismo, sin mis buenos amigos Pol y Albert, los tres hemos creado una pequeña familia en la que nos sentimos muy unidos, viviendo juntos la gran experiencia de vivir en este gran País.



Aquí os espero!!



10 de diciembre de 2013

Kanchanaburi. El puente sobre el rio Kwai y las cascadas de Erawan


Kanchanaburi es un pueblo pequeño y tranquilo, situado a 3 horas hacia el oeste de Bangkok. Fue el destino que escogí para pasar otro fin de semana alejado de la capital.

Una de las excursiones que se pueden hacer en los alrededores, es visitar las cascadas de Erawan, a 65km del pueblo. Así que el sábado, de buena mañana, alquilé una moto y me fui dirección para ellas.
Una carretera agradable, sin tráfico y con buenas vistas, que te hacen disfrutar de la conducción, hasta llegar al aparcamiento de las cascadas.


Una vez aparcada la moto, empieza la excursión. Las cascadas tienen siete niveles y cada uno de ellos con una piscina para poder disfrutar de un buen baño.
Aunque pensaba que a medida que fuera subiendo de nivel, iría encontrando menos turistas, me equivoqué. Sí que es verdad que en el primer nivel es donde se quedan los niños y las personas mayores, pero quizás al ser sábado, había mucha más gente de la esperada.


Después de un paseo tranquilo y nada pesado por la selva, se llega al séptimo nivel. Allí descanso y vuelta para abajo.

Por la noche, Kanchanaburi se transforma con su gran mercado y feria nocturna. Centenares de personas se concentran para pasear, degustar comida en la infinidad de puestos que hay y tomar algo con los suyos.

Al día siguiente, fui a visitar el famoso puente del lugar. Había escuchado muchas veces oir hablar de la pelicula de los 50, "El puente sobre el rio Kwai", pero jamás imaginé que algún día me encontraría sobre el mismo.

Este puente fue construído en la Segunda Guerra Mundial por prisioneros aliados y asiáticos, forzados por los japoneses y con el fin de poder transportar armamento hasta la India, cruzando Tailandia y Birmania.






30 de noviembre de 2013

Koh Samet. Paraíso a cuatro horas de Bangkok


El fin de semana pasado lo pasé en Koh Samet, una isla situada en el sudeste del país, a tan solo 4 horas desde la capital tailandesa.

Quizás es por eso que sea uno de los destinos más populares entre los residentes en Bangkok, ya sean tailandeses o expatriados.
Se llega al puerto de Ban Phe después de tres horas y media en autobús, luego, 20 minutos en un bote hasta llegar al puerto de la isla.



Koh Samet son de esos tipos de lugares en los que te gustaría perderte por una temporada. Se respira una tranquilidad absoluta, los isleños son de lo mejor que he conocido en Tailandia y la comida está riquísima.

A parte de disfrutar de unos baños en sus playas de arena blanca y agua turquesa, también se puede alquilar una moto y recorrer su única carretera entre medio asfaltada y embarrada...eso sí, siempre con unas vistas espectaculares.

A pesar de ser una isla diminuta y con muy poca gente, todas las noches en la playa hay grandes espectáculos con fuego, haciendo que todo el mundo se concentre alrededor de ellos.

Un buen fin de semana en esta magnífica isla...la cual tengo claro que voy a volver.



22 de octubre de 2013

De visita al país vecino... mi vuelta a Laos


Viviendo en la capital tailandesa, uno necesita de vez en cuando salir de ella y despejarse. Olvidarse por unos días de los atascos, de los ruidos, del gentío, de la contaminación...

Ya tenía en mente desde hacía algunos fines de semana salir de Bangkok para visitar algunas zonas del país, relajarme en alguna playa, ir a algún pueblo...
Coincidió que tenía que renovar el visado por tres meses más, así que la salida era obligatoria.
Es lo que voy a tener que hacer cada trimestre si me quiero quedar por estas tierras, solicitar el visado turista en cualquier embajada de algún país vecino.

Se puede ir a Malasia, Camboya, Laos, Singapur...en fin, hay bastantes opciones, pero sin duda la más económica y fácil es llegar a Vientián (o Vientiane), la capital laosiana.

12 horas en autobús son las que separan Bangkok de Nongkhai, el último pueblo de Tailandia antes de cruzar el borde hacia Vientián. Del autobús, tuk tuk hasta el borde, trámites, autobús destartalado para cruzar el puente que separa los dos países, para luego tomar otro autobús dejándome en la estación de Vientián. Ya por último otro tuk tuk para que me acercara a la embajada para tramitar el visado.
Sin lugar a dudas, este viaje me ha hecho recordar mis tiempos viajeros...grandes recuerdos y grandes sensaciones que te hacen pensar por momentos, que volverías a colgarte la mochila a la espalda, para seguir conociendo mundo...



Conociendo la capital laosiana, en lo último que puedes pensar es en atascos, ruidos, gentío...pero este fin de semana no era uno cualquiera, era el Lao's Festival y había una congregación de gente alrededor de varios escenarios a orillas del río Mekong, como la que hacía tiempo que no veia.
Conciertos de grupos locales cantando música Pop, actuaciones con bailes tradicionales del país, puestos callejeros vendiendo todo tipo de comida y bebidas, gran mercado de ropa para los amantes del regateo...

Nada más llegar ya sabía que no iba a ser un fin de semana tranquilo, y tampoco quería que lo fuera, para que engañarnos.
Era viernes por la tarde y la gente empezaba a acercarse al "paseo marítimo" para tomar las primeras cervezas y empezar a escuchar los primeros grupos actuar encima de los escenarios montados.

Después de un buen rato dando vueltas, escuchando música y degustando comida local, me acerqué al bar más de moda de la ciudad, un bar situado en lo alto de un edificio de cuatro plantas (tampoco hay muchos más altos), donde se puede ver el atardecer mientras se juegan unas partidas al billar y tomando unas Beerlao (¡Cómo las echaba de menos!)
La fiesta acabó en la discoteca más popular, por no decir que es la única de la ciudad.


La noche del sábado tenía que ser igual o mejor que la anterior, y no me equivoqué... en el mismo bar donde había estado la pasada noche, conocí a un grupo de chinos residentes en Vientián que no me dejaron pagar ni una sola cerveza en toda la noche.
No sé si la razón fue que les dije que había estado tres meses en China, o la cantidad de fotos que les pude enseñar de su país, pero me hicieron recordar la generosidad que tiene esa gente y que pude vivir cada día en esas tierras.
Sólo había uno de ellos que hablase algo de inglés y por lo que pude entender, se dedicaban al negocio del oro.
Bastante bien les tenían que ir las cosas, ya que cuando llegó el momento de cambiar de sitio para volver a la misma discoteca del día anterior, me llevaron en un auténtico cochazo, con música a tope y dando vueltas por la ciudad, recórdandome a esos momentos compartidos con mis amigos y mi coche en mi ciudad de toda la vida.

Fin de semana movido dónde los haya en mi segunda visita a esta magnífica ciudad...

Ah! por cierto, también conseguí el visado tailandés, que era el principal objetivo del viaje. ; )